La Ratita Presumida

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Acerca de La Ratita Presumida

Tengo más de 30, peso más de 50 y mido menos de 1.70. Soy la española media, con mucha ropa en el armario y nada que ponerme cuando lo abro. Una terapia: ir de compras; una película: Desayuno con diamantes, Cuatro bodas y un funeral, La linterna Roja, La ley del Deseo…; un libro: Orgullo y Prejuicio, Casa de Muñecas, cualquiera de Rosa Montero y Terenci Moix; una tentación inevitable: pasar por un kiosko y comprar todas, todas las revistas de moda. Un saludo a todas las Ratitas modernas que ya no llevan lazo rojo, pero se mueren por unos zapatos de Louboutin (aunque se terminen conformando con unos de Zara).

“El Ministerio del Tiempo”: orgullo español

No me considero especialmente radical en cuanto a gustos seriéfilos. Salvo algún que otro género, suelo ver todo lo que me parece interesante. Tampoco soy de los que defiendo las series de un determinado país. Veo series americanas, sobre todo porque su producción es muchísimo mayor que en el resto de los países, pero también inglesas, españolas e incluso suecas. Sobre las españolas tengo mis reticencias en cuanto a ese género “batiburrillo” que impera en nuestras televisiones, entre comedia costumbrista, drama familiar y tensión sexual no resuelta. Sí, he visto algunas de estas series, incluso me he enganchado, pero hace mucho que no lo hago, por falta de tiempo y por pereza.

el ministerio del tiempo

Luego hay series como Isabel. Para mí es de lo mejor que se ha hecho en mucho tiempo, no sólo en este país, sino en general, sin envidiar en absoluto a otras producciones extranjeras del género histórico. Es tanta la pasión que me ha despertado la serie, que de modo autodidacta estoy estudiando esa parte de la historia y confieso que me tiene fascinada.

Así pues, cuando estrenaron El Ministerio del Tiempo, y vi que coincidían guionistas, equipo e incluso actores, con Isabel, supe que tenía que verla. En España no se suelen hacer series de género así que era una apuesta arriesgada, pero con ese equipo, casi tenía la seguridad de que sería una gran serie. Pero aún así, me ha sorprendido.

El Ministerio del Tiempo es una maravilla. Así, sin más. Es divertida, interesante, graciosa, con un argumento estupendo y además, es didáctica. Y esa parte didáctica, en vez de lastrar la historia, la hace aún más gratificante de ver. De hecho, creo que es una serie que perfectamente se puede ver en familia, porque todos podemos aprender.

Para los pocos que aún se estén perdiendo esta joya, les diré que, aunque el argumento parte de la ciencia ficción (un ministerio secreto, que sólo existe en España, y que, a través de unas puertas, permite a sus funcionarios viajar a ciertos momentos puntuales de la historia para “corregir errores” y permitir que la actualidad sea tal y como la conocemos) pero aunque no seas un enamorado de este género, no te la puedes perder. Porque es mucho más.

Además de un guión bien documentado e ingenioso, los actores son otro punto fuerte de la serie. Rodolfo Sancho es uno de mis actores favoritos y Aura Garrido también me gusta mucho, pero el gran descubrimiento por mi parte ha sido Nacho Fresneda, que simplemente está grandioso en su interpretación de Alonso de Entrerríos. Y qué decir de los secundarios, todos y cada uno de ellos están a la altura de esta gran serie.

Sinceramente os digo que con series así, una está orgullosa de la ficción de su país. Porque podemos hacer ciencia ficción y hacerla así de bien.

Ahora sólo nos queda esperar a que la presión de las redes sociales sea lo suficientemente fuerte para que, pese a la contraprogramación demencial que la serie está sufriendo, renueven por muchas más temporadas y que, por una vez, la calidad se premie.

Porque lo merece. Y mucho.

Machismo de andar por casa

ama de casa

El tema comenzó con una frase, a propósito del estreno de la película basada en la novela 50 sombras de Grey, que tantos artículos, comentarios y noticias generó. Vaya por delante que no me he leído el famoso libro, en primer lugar porque siempre he tenido algo que me apeteciera más leer, y en segundo lugar, porque no creo que me sienta identificada con él. En realidad, tampoco es que se tratara de una frase nueva al referirse a esta saga, pero debió ser que en ese momento me planteé el verdadero significado y me escamó. Leyendo un artículo de un conocido (del que jamás me he planteado que sea machista, ni sexista, ni nada) usó el término “porno para mamás” para referirse a la película. Y yo me pregunto: ¿qué es exactamente “porno para mamás”? ¿es que por el hecho de dar a luz comienzan a cambiarte los gustos sexuales? Para mí este término implica que a las mamás se nos supone un cierto grado de mojigatería y que “aliviamos” nuestros pensamientos más oscuros leyendo según qué tipo de novelas.  En primer lugar, y parafraseando a Blade Runner, he oído conversaciones entre mamás que nunca creerían ni los más osados solteros. Y con toda la naturalidad del mundo. Y como en todo en esta vida, cada una tiene sus gustos, en sexo, en literatura y en calceta, si me apuras. Por otro lado, una novela que ha supuesto un fenómeno tan planetario como “50 sombras de Grey” digo yo que habrá sido leída por solteras, casadas, divorciadas e incluso algún que otro hombre en la intimidad de su hogar.

Aunque me desahogué en twitter respecto a este artículo, no lo pensé más. Pero el sábado por la noche, justo antes de irme a la cama, volví a entrar en twitter (que está claro que es un poco satán para mí) y leí un artículo de la revista Elle (otra revista de la que tampoco se pone en duda su feminismo). Se trataba de una entrevista a una escritora cuya novela erótica, basada en el placer femenino, está recibiendo muy buenas críticas. Me perdonaréis si no os digo el nombre de la escritora en cuestión, pero no me apetece ni siquiera buscarlo, ni menos aún, incluirlo aquí. Pues el caso es que a la buena mujer, titulada y profesional como ella sola, se le preguntaba sobre 50 sombras de Grey y ella, muy ofendida, decía que en primer lugar, eso no era literatura, y en segundo lugar que eran novelas para “amas de casa aburridas“. Ahí ya me encendí. ¿Acaso sabe esta gran escritora/gran profesional lo que un ama de casa, por muy aburrida que esté, le gusta leer? Lo que tengo bastante claro es que yo, aun siendo ama de casa, no leo según qué géneros, más que nada porque no me apetecen, y aun más claro tengo que a ella precisamente no pienso leerla, porque entiendo que ya habrá bastantes intelectuales que la lean y le hagan inmensamente rica. A esta ama de casa la ha perdido como lectora.

Ayer, viendo el programa de El objetivo en la Sexta, y a propósito del Día internacional de la mujer, aprendí el término micromachismo. Se trata de ese machismo comunmente asumido pero no por ello menos ofensivo. Me parece un término de lo más adecuado para estas dos frases que me han indignado. Porque nadie habla de “porno para ejecutivos” o “porno para papás”. Y tampoco nadie habla de novelas para “ingenieros aburridos”.

Porque yo soy madre y ama de casa, y por tanto, estoy en el escalón más bajo de la sociedad. Pero al menos decido qué leo y qué veo.

Imagen: google

The Affair y las ganas de verano

THE AFFAIR

Desde que vi The Affair tengo ganas de verano. Los que me conocéis sabéis lo poco-poquísimo que me gusta el verano, pero tengo que reconocer que ver la serie me ha trastocado. Pero claro, con matices. En realidad tengo ganas de “ese verano”. Un verano con playa cerca, con el fresco suficiente para tener que usar chaqueta por la tarde. Un verano con casa gigante con jardines y piscina… Me iría ahora mismo a vivir en ese verano.


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The Affair season 1 2014

Creo que en mi vida pocas series me han removido por dentro del modo en que lo ha hecho The Affair. Y eso que partía de sentimientos encontrados por lo que había leído sobre ella. Una serie en la que cada episodio se narra desde dos puntos de vista es un arma de doble filo. Por un lado está la curiosidad por ver algo distinto a lo que generalmente se ve en televisión, que suele predominar una narración lineal. Pero también estaba el riesgo de que, ver la historia por duplicado terminara siendo más cansado que interesante. Luego estaban los actores masculinos que protagonizan la serie. No quería empezar una serie hasta que no terminara las que tenía pendientes: The Wire y Fringe, que iba retrasando (la primera por pena de que terminara y la segunda, por pereza). Así que cuando por fin las terminé, me pongo a ver The Affair y resulta que los protagonistas masculinos son precisamente los protagonistas de The Wire y Fringe. Tuve que seguir viéndola.

La verdad es que la serie me atrapó desde el primer instante. Creo que en gran parte, me sentía reflejada en las historias entrecruzadas de los dos protagonistas. Además, la serie te hace plantearte muchas cuestiones sobre tu propia vida, cómo la has creado y cómo, por un juego del destino, todo lo que tú creías seguro se puede desmoronar. No quiero dar demasiados detalles sobre la trama, pero a mí me ha enamorado como pocas lo hicieron antes. Los protagonistas están brillantes en sus respectivos papeles (destaco sobre todo, el papel de la protagonista femenina Ruth Wilson, mágica su interpretación) y los secundarios son tanto o mejores. También, como decía al inicio, el paisaje, las vistas, los lugares, la fotografía, crea una atmósfera hipnótica que lo hace imprescindible en la narración de la historia. El hecho de que  se cuente desde los dos puntos de vista, el de ella y el de él, te hace darte cuenta de hasta qué punto puede cambiar la historia, según la persona que la viva. Sobre todo me gustó cómo él la ve a ella y cómo están cuidados los detalles como la ropa que llevan según sea él o ella la que narra la historia y cómo se perciben las personas según cada cual los siente.

Lo único que me dio algo de pena, por ponerle un pero a la serie, es que ese juego a dos bandas tan interesante del inicio, se transforma en una narración más lineal hacia el final de la temporada. En mi opinión, esto le resta fuerza a la serie. Pero sigue siendo redonda igualmente.

Hay historia que entretienen, e historias que te hacen pensar. The Affair es de las segundas.

Cosas que toda mujer debería tener (I)

Cuando una llega a cierta edad, se plantea que hay ciertos valores seguros que enriquecen nuestra vida, que la hacen más bonita. No son cosas imprescindibles en nuestro día a día, pero sí que nos hace felices y más seguras tenerlos. Así que, más a modo de ideas que de lista cerrada, os cuento qué cosas pienso yo que debería tener toda mujer.

  • Una bonita colección de joyas. Nunca he sido muy de joyas, y reconozco que siempre he preferido gastarme el dinero en otras cosas, pero desde hace un par de años, he ido adquiriendo una serie de pequeños tesoros que han enriquecido mucho mi joyero y mi autoestima, porqué no decirlo. Unos pendientes de diamantes (chiquititos, no vayáis a pensar) que llevo cada día y de los que no me canso nunca, un reloj maravilloso, que las que hayáis estado en mi Instagram  ya conoceréis, e incluso, algunos collares de cerámica que combinan con todo y que uso muchísimo.

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  • Un rojo de labios. Nada mejor para una mujer que encontrar tu rojo de labios. Con ese con el que te sientes poderosa, guapa, atractiva. Tómate tu tiempo en buscarlo, ya que una vez que sea tuyo, lo usarás mucho más de lo que pensabas y seguro que incluso repites cuando se te acabe. No sabemos cuánto puede hacer por nuestra autoestima un labio pintado de rojo.

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  • Un bolso negro. Tan simple y tan complicado al mismo tiempo. Un bolso negro, cómodo de llevar, de buena piel (en esto no hay que tacañear, que nos va a acompañar durante mucho tiempo), ni muy grande, ni muy pequeño. Bandolera a poder ser, sobre todo si ya eres madre o si tienes que pasar mucho tiempo en la calle. Un bolso de calidad será un valor seguro en tu armario.

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  • Un armario ordenado. El otro día puse una foto en Instagram (estoy un poco monotemática con esta red social, pero es que soy adicta) en la que enseñaba la ropa que llevaba puesta y más que la ropa, llamó la atención mi vestidor. Fue uno de los regalos que mi marido me hizo el año pasado y creo que dejar de usar esa habitación como despacho y comenzarla a usar como vestidor (sigue teniendo una pequeña mesita con el ordenador así que es multiusos) ha sido la mejor decisión que pudimos tomar. Os juro que, tras tener dos hijos, pensé que jamás tendría un vestidor pero cuando lo pensamos y nos liamos la manta a la cabeza, vimos que era posible. No os imagináis lo mucho que ha hecho este vestidor por mi economía y mi orden. De hecho, en esta temporada apenas he comprado ropa. Tenerlo todo a la vista te facilita muchísimo la rotación de prendas, de modo que te pones más lo que tienes y tienes menos necesidad de comprar. Si no tenéis la posibilidad de tener un vestidor, os recomiendo muchísimo tener un armario ordenado, en el que sólo tengáis colgado las prendas que verdaderamente os enamoran. ¿Qué eso deja vuestro armario con poca ropa? No pasa nada. Es mejor tener poca ropa y que os encante, que tenerlo lleno de ropa que no os gusta/no os vale/no os sienta bien ocupando visualmente el espacio e impidiéndoos usar la que sí que os gusta. Hay muchísimos blogs que hablan sobre este tema, os recomiendo dar una vuelta y veréis hasta qué punto es útil mantener ordenado el armario.

vestidor

  • Una rutina facial. Sé que es un rollo y que finalmente siempre hay algo mejor que hacer que dedicar ese tiempo a cuidarnos, pero en serio, nuestra cara es lo mejor que tenemos, es lo que ve la gente, por encima de la ropa, las joyas, o nuestro maravilloso carácter. Una camisa se envejece y se tira, nuestra cara la tenemos que cuidar para que no envejezca, porque no podemos deshacernos de ella. Si a mí me llegan a decir hace un año que tendría la rutina facial que tengo a día de hoy, jamás me lo hubiera creído. Pero ahora me parece de lo más gratificante. Son unos minutos que dedico a mí misma y sí, se ven los resultados. Un jabón, un tónico, un sérum, un contorno de ojos y una hidratante. Ya está. No es tanto, ¿verdad?

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Con estas cosas, nuestra vida puede ser más feliz. Otro día os cuento alguna más.

Fotos: Laura Martín, Pinterest

Casera pero no pordiosera

Estar mucho en casa tiene como principal consecuencia que aquello de vestir bien por las mañanas sea un acto bastante poco importante en el día a día. Me da mucha envidia esa gente que se viste por la mañana y, aunque luego pase mucho tiempo en casa, es capaz de estar con ropa de calle en casa. A mi marido y a mi hija les ocurre, pero mi hijo y yo llegamos de la calle y lo primero que hacemos es quitarnos la ropa y ponernos ropa casera. Manías, supongo.

El caso es que siempre me propongo cambiar la fea costumbre de terminar poniéndome la ropa que ya no uso para la calle en casa. Y bastante baja tiene una ya la autoestima (entre los años que van cayendo y el hecho de trabajar en casa y no con gente) como para tener que pasar rápido cada vez que cruzo delante de un espejo para no tenerme que mirar.

El tema del maquillaje lo tengo controlado. Como ya os contaba un día, invierto cinco minutos diarios en ponerme buena cara, y no sabéis hasta qué punto verme buena cara me alegra el ánimo durante el día. No uso demasiado maquillaje para estos casos, eso ya lo dejo para los fines de semana, pero es suficiente para no asustarme mucho si me miro al espejo.

El tema de la ropa casera es mi punto pendiente, y me he propuesto que va a dejar de ser así. Ya he empezado a vestir mejor, buscando un par de pantalones cómodos que tenía para salir, pero que no usaba demasiado para tal fin aunque sí son lo suficientemente “presentables” para poder salir de casa en caso de necesitarlo. Son de algodón, con goma en la cintura, pero os aseguro que son bastante favorecedores. Para la parte de arriba, voy a hacerme con unas cuantas camisetas amplias de media manga o manga larga y también un par de chaquetas de lana calentitas.

Como pinterest esta siempre ahí para ayudarnos con la inspiración, os enseño unas cuantas fotos que he encontrado para que tengáis una idea de cuál es mi objetivo:

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La imagen del centro es mi objetivo ahora mismo. Me parece perfecta la combinación de camiseta amplia y chaqueta de lana cómoda y confortable.

Creo que es momento de irme de compras online. El caso es no salir de casa…

Fotos: pinterest

Zumo verde

Desde hace varios meses, hemos visto a famosas y menos famosas hablar del zumo verde. De él se dice que trata de un zumo con efecto detox que sirve para eliminar toxinas y purificar el organismo. Yo decidí probarlo cuando terminaron las navidades, más que por su efecto detox (en el que no creo mucho, ya que soy de la opinión de que el cuerpo no necesita desintoxicarse de nada) para ayudarme a dejar de picar entre horas y también de “pecar” con otros alimentos menos sanos, que cuando tengo hambre son los que más me apetecen.

Este zumo verde no es la panacea, por supuesto, y quien piense que tomándolo va a adelgazar se engaña a si mismo. Supongo que si sólo te alimentas de él durante varios días, conseguirás eliminar líquido y tendrás la ilusión de haber adelgazado, pero no lo veo nada recomendable, puesto que el cuerpo tiende a “guardar” para situaciones de escasez, y una vez volvamos a la dieta normal, volveremos a coger esos kilos que tan rápido perdimos.

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El zumo verde tiene a su favor tiene que te hace más sencillo tomar verdura y fruta, ya que, al ser en batido, no da tanta pereza. También es muy saciante, lo que es una ventaja para llegar a las comidas importantes con menos hambre y menos ansiedad por comer, que es lo que me suele ocurrir a mí.

Mi receta la saqué del blog de Elsa Pataky. Hice una búsqueda en google de recetas y fue la que más me convenció.

La base de este zumo verde es la verdura y de las que se añaden, la más saciante y menos calórica es la espinaca, de ahí que eches lo que eches, el zumo tenga ese color verde fosforito tan característico. Además, yo le incluyo:

  • Manzana
  • Piña
  • Zanahoria
  • Pepino
  • Lechuga

La fruta le aporta un sabor más dulce, pero al tener fructosa, no conviene abusar de ella, es mejor que lleve más verduras, que tienen mucha fibra y nos ayuda a quemar las calorías de modo más sencillo.

Aunque yo parto de esta receta base, la verdad es que busco en el frigo y le voy añadiendo lo que tengo. Me lo preparo en una batidora de vaso para no perder sus vitaminas y las frutas de piel fina no las pelo. Suelo preparar cantidad suficiente para la media mañana y la media tarde. Más allá de este tiempo, la fruta se oxida y pierde sus nutrientes, así que no conviene preparar para varios días. No digo cantidades concretas porque realmente voy añadiendo a ojo, eso sí, procurando que haya más verdura.

Como ya he dicho, no se trata de un método de adelgazamiento en sí, sino de una ayuda para no pecar entre horas. Por supuesto, todas las dietas tienen que tener supervisión médica y tienen que ser equilibradas. Yo sigo haciendo mis desayunos, comidas y cenas de modo normal.

Espero que os guste y ya me contaréis diferentes recetas para ir probando.