La Ratita Presumida

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Acerca de La Ratita Presumida

Tengo más de 30, peso más de 50 y mido menos de 1.70. Soy la española media, con mucha ropa en el armario y nada que ponerme cuando lo abro. Una terapia: ir de compras; una película: Desayuno con diamantes, Cuatro bodas y un funeral, La linterna Roja, La ley del Deseo…; un libro: Orgullo y Prejuicio, Casa de Muñecas, cualquiera de Rosa Montero y Terenci Moix; una tentación inevitable: pasar por un kiosko y comprar todas, todas las revistas de moda. Un saludo a todas las Ratitas modernas que ya no llevan lazo rojo, pero se mueren por unos zapatos de Louboutin (aunque se terminen conformando con unos de Zara).

Deberes: la eterna lucha

Desde que mi hija empezó primaria, hemos ido viviendo un pequeño infierno cada tarde que se ha ido incrementando a medida que iba haciéndose más mayor, llegando a su punto culmen cuando empezó tercero de primaria. Ese infierno se resume en una sola palabra: deberes.

deberes

Sé que hay muchos padres que están a favor de que los niños realicen tareas escolares fuera de su horario y puede que incluso haya momentos en que haya comprendido su razonamiento, pero poco a poco me he ido desengañando de estas ideas hasta ser firme defensora de lo contrario.

El tema empezó poco a poco. Cuando llegaba del colegio, tras descansar un poco, se ponía a hacer los ejercicios en la cocina con mi supervisión y ayuda. Solían ser temas sencillos y básicamente se limitaba a completar lo dado en el colegio durante el día. Pero en tercero todo dio un giro demencial. Pasamos (y empleo el plural porque ha llegado a ser parte de las tareas familiares) de emplear media hora a pasarnos toda la tarde, llegando incluso a parar para cenar y tener que continuar después. Mi hija es una niña inteligente pero le cuesta bastante ponerse y se agobia cuando ve un gran volumen de ejercicios pendientes. Si a esto le unimos las actividades extraescolares, el tema llegaba a la locura casi cada tarde.

El año pasado, ya en cuarto, tomé la determinación de que no realizara ninguna actividad extraescolar y que de este modo, tuviera toda la tarde para los deberes y algún hueco para descansar. Parece que nos fue algo mejor, pero también tenía sus días malos. Como por ejemplo, en puentes y vacaciones invernales. Incluso en fines de semana normales, el tema de los deberes nos ha limitado mucho a la hora de viajar y aprovechar el tiempo libre porque la mochila tenía que ir por delante siempre. Eso la desquiciaba a ella y me desquiciaba a mí.

Además, la organización de profesorado dejaba en muchos casos, bastante que desear porque en ocasiones nos hemos encontrado con que tenía un examen el día siguiente y además, traía hasta 25 ejercicios de otras asignaturas.

¿De donde saco yo las fuerzas para obligarla a que se pase tardes enteras sin salir de su habitación cuando yo soy la primera que estoy en contra de algo así?

Cuando yo era pequeña apenas teníamos deberes. Quizás nuestra formación fuera peor que la de las nuevas generaciones pero eso no nos ha impedido tener un futuro y unos estudios superiores. Entiendo que ahora el nivel de competitividad es mayor y si a esto le unimos el bilingüismo (del que estoy totalmente a favor viendo los resultados en mi familia) hay que esforzarse más que en generaciones anteriores.

He leído bastante sobre este tema y en la mayoría de los estudios, no está demostrado que hacer deberes conlleve un mejor rendimiento escolar. Es más, he llegado a la conclusión de que, parte del temario, recae en la casa con la excusa de las tareas escolares, cosa que ni entiendo ni comparto.

Así pues, me declaro en contra de los deberes.

¿Me contais vuestra experiencia? ¿Deberes sí o no?

Rutina facial nocturna: cómo conseguirla

Siempre ha sido mi punto débil: ser capaz de mantener más allá de una semana una rutina facial nocturna que no me diera pereza y, a ser posible, que me apeteciera realizar.

Una ya tiene unos años y tiene que cuidarse, así que me propuse darle a mi piel la oportunidad de comprobar si un determinado producto de cosmética daba los resultados de los que todos hablaban o era un engaño más.

Lo primero para una buena rutina facial nocturna es el tema del desmaquillado. Tras mi búsqueda de la buena cara por las mañana me veía en la obligación de quitarme todo lo que me ponía. Además, en muchas ocasiones suelo maquillarme también los ojos así que, aunque posiblemente es la cosa que más pereza me da, tenía que quitarme todo lo que me había puesto.

Mi kit de desmaquillado no puede ser más básico:

foreo-agua-micelar-sephora-la-ratita-presumidaLo básico de lo básico es el agua micelar. Es el gran descubrimiento de las perezosas del desmaquillaje. Un algodón impregnado en agua micelar y listo, todo va fuera. Esta de Sephora es la que estoy usando ahora mismo y me está encantando.

En segundo lugar, la foreo Luna, de la que ya os he hablado en otras ocasiones. Se pasa por todo el rostro y la piel estaría limpia y preparada para los tratamientos.

Para la segunda parte, la de tratamiento, tengo que confesar que he conseguido mantener la rutina porque los productos que estoy usando cumplen dos requisitos:

  • Son caros. Lo sé, parece obvio, pero siempre me he resistido a gastarme el dinero en estas cosas. Pero la diferencia es más que notable.
  • Huelen bien. Para que me apetezca usarlos, me tiene que apetecer la experiencia de usarlos. Y aquí el olfato es fundamental. Los productos sin perfume pueden ser estupendos, pero no están hechos para mí.

De este modo, mi rutina facial nocturna incluye los siguientes productos:

 

 

 

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Jabón: lo suelo usar junto con Foreo Luna o también en la ducha mientras hace efecto la mascarilla capilar. Ahora mismo estoy con uno de Apivita que huele de maravilla.

Tónico: básico super básico. Me encanta la sensación que deja el tónico en mi piel. Una piel atópica como la mía necesita regularse después del jabón y el tónico lo hace. El cellular refining lotion de La Praire fue un regalo pero tengo clarísimo que es toda una inversión. No lo uso con algodón sino que lo aplico directamente en el rostro. Y no os cuento cómo huele…

Sérum: hace mucho que uso sérum y de todos los que he usado el midnight recovery concentrate de Kielh´s es mi favorito para la noche. Sólo tres gotas y la piel queda genial. Además, su olor a lavanda es de lo más relajante.

Contorno de ojos: Ahora mismo estoy con el eye opening serum de Kielh´s  y me está gustando mucho. Tengo que usar contorno porque mi dermatitis suele manifestarse alrededor de los ojos y con el maquillaje y el desmaquillado tengo que hidratar para no correr riesgos.

Hidratante: durante el verano, con los pasos anteriores ha sido suficiente pero ahora mismo noto la piel muy tirante así que estoy probando esta hidratante, y puede que no debiera hacerlo porque es carísima pero me esta encantando.

Sé que las que estáis conmigo en esta cruzada anti-vagancia-facial, pensaréis que mantener esta rutina facial nocturna es demasiado para cada noche, pero hay que verlo como un rato para nosotras y puede llegar a ser maravilloso si los productos nos enamoran.

Post NO patrocinado. Aunque ojalá me patrocinara La Praire, así os lo digo…

The Good Wife: la mejor serie

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Así de claro. Cada temporada me reafirmo más en que no existe ninguna serie americana a la altura de The Good Wife. Empezó como una serie más, con un inicio impactante que, por las experiencias vividas con otras series, tenía toda la pinta de desinflarse con los episodios. Pero ya poco importa cómo comenzó, ni tan siquiera el título importa ya. The Good Wife es muchísimo más que la serie de una madre de familia que, de dedicarse a la casa y a los hijos, se ve obligada a trabajar. Así que, si por una casualidad del destino aún no la seguís, os doy una serie de motivos por los que tenéis que cambiar de opinión:

  • No es un procedimental al uso. Sí, cada episodio (o más bien, muchos de ellos) tienen como argumento principal un caso que el bufete en el que trabaja la protagonista Alicia Florrick debe resolver. Pero esto es, en la mayoría de los casos, una anécdota, más o menos interesante (en la mayoría de los casos, más). Lo que de verdad importa en The Good Wife es el argumento de continuidad, todo lo que les ocurre a los abogados, jueces, fiscales hijos, madres y universo en general que rodea toda la historia.
  • Se trata de una serie de temporada completa. ¿Es esto un handicap? Sí, posiblemente sí que lo es. No para los espectadores, que estamos encantados de poder disfrutar de la serie desde mediados de septiembre a mediados de mayo, pero sí de cara a premios y valoración de la serie. Porque, como defienden sus guionistas, no es igual hacer trece episodios redondos que hacer veintidos. El ingenio que demuestran sus guionistas está muy por encima de los del resto de las series.
  • Se emite en un canal generalista en Estados Unidos. Esto, lejos de ser una ventaja, es un lastre para la mayoría de las series, que tienen que lidiar con censuras y audiencias con las que no tienen que luchar las series de los canales por cable. Pero The Good Wife hace de esto también algo a su favor, jugando con los dobles sentidos y el “se intuye pero no se ve”. Esto es tremendamente enriquecedor para la serie.
  • Sus personajes. TODOS. No existe ningún personaje, por secundarios que sea, que no tenga su tremendo atractivo en uno u otro sentido. La lista sería interminable y cada uno te gana el corazoncito de un modo distinto. De hecho, me es casi imposible elegir un secundario. Y no lo voy a hacer.
  • Su capacidad de reponerse a los reveses. No voy a entrar en este tema porque no quiero hacer spoilers pero la serie está por encima de los personajes que la componen y The Good Wife lo ha demostrado con creces. Y tengo que confesar que dudé de que esto fuera posible. Y me tuve que comer mis palabras.
  • Alicia Florrick. Es inmensa. Una maravilla de contención, que no necesita ser histriónica ni llamativa para ser la ama y señora de todo. Su personaje tiene tantísimos matices que es una delicia ver su transformación desde el inicio de la serie a la actualidad y a todo lo que, a buen seguro, nos espera con ella.

The Good Wife

 

Podría seguir dando argumentos para ver The Good Wife. Pero no creo que sea necesario. Los que la veis, sabéis de que os hablo. Los que no, aun estáis a tiempo de empezar. No sabéis lo que os envidio por poder disfrutar de todo lo que esta serie guarda.

Gimnasio en familia

Adelantando unas semanas la fecha oficial de los buenos propósitos, a mediados de agosto decidimos que ya era hora de ejercitarnos un poco y apuntarnos a un gimnasio. El tema era encontrar un lugar donde, tanto mi marido como yo pudiéramos hacer algo de ejercicio. Yo, por mis horarios, tengo más sencillo ir por la mañana e incluso podría salir a correr, pero sus horarios son mucho más complicados y, aunque había intentado ir al gimnasio antes de entrar a trabajar, al final la pereza era más fuerte que las ganas de ponerse en forma.

El tema era que, para podernos apuntar los dos al gimnasio, teníamos que encontrar una opción que nos permitiera incluir a los niños en la ecuación. Porque apuntarnos ambos y turnarnos para ir no era muy realista y sabíamos que sería pagar para nada. Así que, cuando nos hablaron de un gimnasio que había abierto hacía relativamente poco en un centro comercial y que tenía todo tipo de opciones familiares, fuimos a informarnos.

El gimnasio en cuestión cuenta con una zona infantil en la que los niños pueden quedarse jugando, al cuidado de una serie de monitores (la cantidad varía según el número de niños que haya en ese momento). En esta zona hay un parque de bolas, ordenadores e incluso consolas. De hecho, mientras el monitor nos informaba a nosotros, mi hijo pequeño se quedó allí y cuando le dijimos que teníamos que irnos, se puso a llorar porque quería seguir jugando allí. Además, entre sus instalaciones, cuenta con una piscina con una calle familiar, reservadas para niños y papás y con varias actividades para niños, como zumba o karate. Incluso organizan cines los fines de semana y clases de natación para  niños.

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Así que, desde hace ya tres meses, procuramos ir sobre tres veces por semana. El planning es el siguiente:  cuando mi marido llega de trabajar, nosotros ya le esperamos listos para irnos. Al llegar al gimnasio, mis hijos se quedan en la zona infantil mientras nosotros hacemos algo de ejercicio. Cuando terminamos, nos ponemos los cuatro el bañador y nos vamos a la piscina. Uno de la pareja se queda con los niños, mientras el otro se va un poco al spa (sí, también tiene spa, pero está prohibido que los niños entren) y luego nos turnamos. Después mi hijo y mi marido se van a las duchas masculinas y mi hija y yo a la de mujeres. Nos duchamos, nos vestimos y nos vamos a casa a cenar.

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Por el momento está funcionando muy bien. Yo, que nunca había hecho ejercicio en un gimnasio, estoy encantada con la experiencia. Mis hijos se quedan felices en la sala de juegos con el aliciente de que, pasado un rato, iremos todos a la piscina. Además, al ducharnos todos allí, ahorramos agua en casa.

Otra ventaja es que los niños menores de 12 años no pagan, por lo que, aunque se trata de un gimnasio algo más caro de la media, al final se amortiza de sobra.

Así pues, ya no hay excusa para hacer ejercicio si se tienen hijos.

Nota: en nuestro caso, el gimnasio pertenece a la cadena virgin active pero espero que esta iniciativa se extienda a más cadenas de gimnasios. Para las familias resulta mucho más sencillo.

Post no patrocinado. Ya sabéis, compartir es amar.

Fotos: Virgin active

The Walking Dead: inicios espectaculares

Siguiendo el consejo de Petite Cecile a través de twitter, como por el momento abordar dos blogs me parece una empresa imposible, voy a dejar un huequito en este para hablar de mi tema favorito: las series. Espero que estéis ahí acompañándome, y os guste esta nueva sección del blog.

Y como me gusta empezar fuerte, qué mejor que empezar con una serie que nos ha dado los mejores y los más soporíferos momentos de la televisión de los últimos años. The Walking Dead ha sido una carrera de fondo, empezando por los creadores de la serie (tremendas idas, venida y denuncias públicas por parte de muchos de los que han tenido relación con esta serie) y terminando con los pacientes espectadores que aguantamos, más por fe que por resultados, temporadas que fueron una tremenda pérdida de tiempo del inicio hasta el final. Pero siempre había un rayo de esperanza en forma de ataques zombies que nos hacían concebir la ilusión de que ESO era lo que la serie tenía que ser.

Las dos últimas temporadas de The Walking Dead han sido la gran recompensa que hemos tenido los que aguantamos, y el cebo para los que abandonaron y ahora han regresado (no hablo de los muertos, sino de los espectadores). No incluyo la temporada del Gobernador, porque, aunque hizo retomar toda la esencia del género, el personaje y todo lo que le rodeaba se me hizo tan odioso que, aunque le concedo que dio vida al argumento, casi me hace abandonar de pura impotencia.

the-walking-deadAhora The Walking Dead es lo que siempre debería haber sido: gore, llena de zombies, y con una tensión continua durante todo el episodio que hace que los cuarenta minutos sean los más cortos del día. Este inicio de temporada ha sido el mejor de los que yo recuerdo y, aunque la duda de que pueda mantenerse a un nivel tan alto es grande, estoy segura de que también disfrutaremos de esos episodios de transición, que, más allá del género, nos adentran en el drama de cada uno de los personajes.

Y no puedo por menos que agradecer a Fox por su rapidez en el estreno de los episodios. Eso es calidad de televisión, si señor.

Me quedo con una frase que resume todo lo que estamos viviendo en The Walking Dead y que tomo prestada del Leviatan: el hombre es un lobo para el hombre, que casa muy bien con la frase que más se está repitiendo en la temporada: o eres cazador, o eres ganado.

Cinco películas infantiles para ver en Halloween

Sé que hay muchos puristas que se llevan las manos a la cabeza por la capacidad de algunos de adoptar fiestas extranjeras. Y que odian Halloween precisamente por esto. Yo soy de la opinión de que una fiesta es una fiesta y una fiesta cuya temática es el terror es la mejor de las fiestas.

Además, el colegio de mis hijos es bilingüe y aprovechan estas festividades para introducir a los niños en el idioma de forma divertida, lo que creo que es una buena forma de aprender (mejor que hacer miles de deberes, de lo que otro día os daré mi opinión)

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El caso es que en mi casa, Halloween sí es una fiesta que se celebra. No hacemos una gran fiesta, ni nos disfrazamos y vamos de casa en casa pidiendo caramelos, pero sí nos gusta ir a algún restaurante que tenga decoración temática y también nos gusta quedarnos en casa y ver alguna película, no de miedo, porque los niños son aún algo pequeños (seguro que terminarán siendo unos enamorados del género como sus papás) pero sí de algún que otro sustillo. Para ellos esto es más divertido que ir a ver el Don Juan Tenorio itinerante, que es lo típico en la ciudad en la que vivo y que os recomiendo mucho, por otro lado.

Así que, aunque aprovechando que anuncian buen tiempo para el próximo fin de semana, seguramente hagamos algún plan callejero, estoy haciendo una lista con una serie de películas que posiblemente veamos en estos días. Como siempre, acepto sugerencias.

  • La mansión encantada . Película basada en la atracción de Disneyland del mismo nombre, se trata de una película un poco insustancial en la que hay muchos fantasmas, una casa que sería la envidia de cualquiera con una manita de pintura, y Eddie Murphy batiendo récord de gesticulación. Una delicia para los niños.
  • La saga Harry Potter. Lo sé, soy la tonta de Harry Potter, pero es que en mi casa es la saga que mejor funciona como nexo familiar, porque nos gusta a todos. Al pequeño las últimas le dan un poco de miedo pero las primeras le encantan así que la pongo como opción. Magia, niños, coches voladores, arboles boxeadores… ¿a quién no le gusta todo esto?
  • Pesadilla antes de Navidad. Una de las películas infantiles con la temática más Halloween que existen. Está espectacularmente hecha y gusta a niños y no tan niños.
  • Los mundos de Coraline. Del mismo palo que la anterior, ésta entra en la lista porque ha sido durante años la película favorita de mi hija.
  • Casper. Llevo sin verla desde que la estrenaron en el cine, y aunque no me mató de emoción, seguro que a los niños les encanta.

Como bonus track, añado la saga Scream. Porque en algún momento los niños se irán a la cama y me apetece muchísimo un maratón de la saga de terror más entretenida que existe.

 

Imagen: camijuegos