La Ratita Presumida

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Acerca de La Ratita Presumida

Tengo más de 30, peso más de 50 y mido menos de 1.70. Soy la española media, con mucha ropa en el armario y nada que ponerme cuando lo abro. Una terapia: ir de compras; una película: Desayuno con diamantes, Cuatro bodas y un funeral, La linterna Roja, La ley del Deseo…; un libro: Orgullo y Prejuicio, Casa de Muñecas, cualquiera de Rosa Montero y Terenci Moix; una tentación inevitable: pasar por un kiosko y comprar todas, todas las revistas de moda. Un saludo a todas las Ratitas modernas que ya no llevan lazo rojo, pero se mueren por unos zapatos de Louboutin (aunque se terminen conformando con unos de Zara).

Básicos del maquillaje (I)

Tengo mucho maquillaje. Sí, lo asumo. Como ya os conté, tengo un kit de supervivencia diario que realmente tengo en una caja y que cojo cada mañana para estar lista sin tener qué pensar qué uso. Pero cuando tengo algo más de tiempo, me recreo en ir eligiendo los productos que me apetecen.

Eso sí, tengo mis básicos del maquillaje que uso con mucha más frecuencia.

Son los siguientes:

  • Bases de maquillaje:

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Tengo varias bases pero si tengo que elegir, me quedo con estas dos. Por un lado, la Photoperfexion Light de Givenchy, de la que ya os había hablado y que sigue siendo mi base favorita, por el aspecto que deja en mi piel. Para el día a día uso la Nude Magique Eau de Teint de L´oreal, que, al ser tan líquida, me resulta muy fácil de aplicar y deja un acabado empolvado que me encanta.

  • Corrector

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Aquí son tres mis favoritos. Sin duda el que más uso es el borrador de Maybelline, al que quite la esponjita de la parte superior y que cubre perfectamente mis ojeras y las pequeñas imperfecciones. Soy adicta a este corrector y no me canso nunca de usarlo. Si lo que necesito es cubrir más, entonces recurro al Healthy Mix de Bourjois, que cubre mucho pero no queda acartonado. Si sólo necesito un toque de luz en las ojeras, entonces uso este de Chanel, que, por su color rosado, me va genial.

  • Sombras de ojos

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Mis sombras favoritas son las de Urban Decay. Por un lado, la paleta Naked 3 es perfecta para esta época del año, porque sus colores son rosados y dan un aspecto estupendo de buena cara de modo rápido. La Naked Basics es el básico de los básicos en cuanto a sombras. Creo que es de la única de la que no podría prescindir jamás. Con la llegada del verano, toman protagonismo las sombras en crema. Tengo varias, sobre todo de Maybelline, pero tengo que reconocer que esta de MAC me tiene robado el corazón, especialmente para fines de semana. Se trata de la Antique Diamond y su tono entre verdoso y plateado es genial para usarla sóla aplicada en el párpado móvil y difuminada con un pincel. Fuera del tema paletas, mi sombra favorita, la que más uso, es la Satin Taupe, también de MAC. Es a la que recurro cuando no sé que me voy a poner, porque va con todo.

  • Lápices de ojos

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Perfectamente podría tener únicamente estos dos y creo que rara vez echaría de menos otro. Por un lado, para la linea de las pestañas superiores, siempre, siempre uso el Ebony de MAC. Tengo el párpado graso y realmente no existe ningún lápiz o eye-liner que no termine desapareciendo, pero este es facilísimo de usar y sí permanece bastante tiempo fijo. Para la línea de agua uso siempre el Rue Bonaparte de Nars. Hace desaparecer los ojos cansados como por arte de magia y dura una vida sin moverse.

  • Máscaras de pestañas

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Es en lo que más infiel soy. Tengo unas cuantas en uso y voy variando de una a otra. Mi favorita es esta de MAC que es negra negrísima y me deja unos pestañones de escándalo. Para el día a día, varío mucho pero ahora mismo estoy usando la Volume Elixir de Yver Rocher, me que deja unas pestañas largas pero bastante naturales y la They´re Real de Benefit, que aunque al principio no me convenció mucho, ahora me esta comenzando a gustar más. Es una minitalla de modo que no sé si llegado el momento compraría la grande. Pero por el momento, me va bien.

En el próximo post os hablo del resto de los básicos del maquillaje de mi colección.

Corte de pelo primaveral

Ayer, la Reina Letizia nos sorprendió apareciendo en la fiesta de los premios de la Revista Woman con un cambio de look bastante radical, especialmente tratándose de una reina:

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Personalmente me encanta ese corte de pelo, que es arriesgado, pero que a ella creo que le favorece bastante.

Yo, que soy la defensora a ultranza de las medias melenas, porque pienso que, salvo excepciones, es el corte de pelo que más favorece a las mujeres, estoy encantada con tener una reina osada que se atreva a realizar cambios de imagen alejados de lo que viene siendo “la melena real”, esto es, melenas más allá de los hombros que permitan recogidos en ocasiones especiales. Y sí, ya sé que hay mucha gente que la va a criticar, pero desde aquí le doy mi enhorabuena.

Porque sí, amiguitos, yo también pasé el sábado por la peluquería y corté por lo sano. He vuelto a mi corte de pelo preferido, después de meses de miedos a que, cortando más de lo que debiera, mi pelo se volviera más asilvestrado aún de lo que viene siendo. El pelo rizado tiene la complicación añadida de que encoge, de modo que la peluquera puede tener toda la intención de dejarlo por los hombros, pero luego, rizado, se quedará mucho más corto e indomable. Ahora mismo estoy en esa semana primera en la que no sé muy bien cómo atacarlo, pero también sé que en unos días estaré enamorada de mi melena. En todo caso, estoy mucho más contenta con el pelo tal cual lo llevo ahora que con cómo lo llevaba últimamente. Era demasiado largo para mi gusto y el rizo no me duraba nada. Además, me era imposible alisarlo, porque tenía un largo complicado, y me quedaba fatal.

Como una imagen vale más que mil palabras, prometo publicar una foto de mi nueva melena en cuanto pueda en mi  instagram (momento cebo al estilo Sálvame)

Así que sí, Letizia y yo nos hemos atrevido y hemos recibido la primavera con cambios de look. Y os recomiendo que os atreváis, que por mucho que se diga no deja de ser cierto:

El pelo crece.

 

Uniforme primaveral

No sé si os pasará como a mí, pero cada cambio de temporada esta lleno de planes, de que no sólo cambie el tiempo, sino también el armario y con ello, un poco también, nuestra vida. Y buscar ese “uniforme” con el que afrontar la nueva temporada es uno de esas ideas que siempre quiero lograr.

Aunque no me gusta el calor, confieso que esta época del año, junto con el otoño, son mis favoritas. Eso que a veces no sabemos si es una leyenda urbana a lo que llamamos entretiempo, y que parece que este año sí esta haciendo acto de presencia.

Con la edad, una se va conociendo cada vez más e intenta frenar el frenesí que conlleva estrenar temporada. Todas las tiendas se llenan de ropa apetecible, los lookbooks están llenos de chicas estupendas con ropa nueva y las nuevas tendencias parece que nos van a favorecer tanto como a ellas. Yo asumo que caeré con la mayoría de ellas, pero también sé, a estas alturas de la historia, que no me tengo que engañar y llenar mi armario de según qué prendas, que me pondré un par de veces y caerán en el olvido más doloroso.

Dado que mis momentos de compras se han reducido a esperar que llegue la noche y atacar las tiendas online tarjeta en mano, he decidido comprar con un poco de inteligencia y despreocuparme el resto de la temporada (salvo algún pecadillo que seguro que caerá, tampoco nos vamos a dar aquí de dignos). Mi fuente de inspiración de cara a esta compra ha sido instagram. No me apaño con pinterest, los blogs últimamente apenas los visito y google es demasiado enorme para centrarme en algo concreto. Así pues, sigo una serie de cuentas que visten de modo simple y cuyos looks son fáciles de copiar. De este modo, puedo ir variando en prendas siguiendo mi estilo, basado en prendas básicas con las que me siento cómoda.

Así pues, mi uniforme desde que empezó a hacer algo menos de frío y con el que más a gusto me siento ha sido este:

 

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Así pues, mis compras primaverales han sido las siguientes (en realidad, hice un sólo pedido con todas las prendas que necesitaba y estoy bastante contenta porque con ellas he conseguido un fondo de armario con el que estoy jugando desde que las tengo):

  • Un jersey fino negro
  • Un jersey fino de rayas
  • Una camiseta oversize de rayas
  • Una camisa de estilo romántico-bohochic
  • Un par de faldas de vuelo por media pierna, que usaré cuando llegue más el calor.

La chaqueta de cuero, los pantalones pitillo (bien negros o bien denim oscuro) y las sneakers ya las tenía así que no he necesitado comprar más.

Me faltan por comprar un par de camisetas básicas negras y blancas y creo que tendré el armario completo hasta que llegue el verano. Con esto, un par de collares plateados, mi colgante lobito de Guille García-Hoz, unos cuantos fulares que ya tenía y alguna variación en cuanto a bolsos y zapatillas (las voy alternando con bailarinas los días de más calor) he encontrado mi uniforme perfecto para esta época del año.

Como toque especial, labios y uñas rojas.

Al final es cierto aquello de que invirtiendo en prendas de fondo de armario de cierta calidad, las temporadas se afrontan sin realizar grandes desembolsos económicos. Y la clave de todo, buscar nuestro estilo, sentirnos a gusto con lo que llevamos. Que quizás no sea la tendencia que vemos en revistas y en tiendas, pero que hace que nos veamos bien cuando nos miramos en el espejo.

Y eso, amigos, vale oro.

 

“El Ministerio del Tiempo”: orgullo español

No me considero especialmente radical en cuanto a gustos seriéfilos. Salvo algún que otro género, suelo ver todo lo que me parece interesante. Tampoco soy de los que defiendo las series de un determinado país. Veo series americanas, sobre todo porque su producción es muchísimo mayor que en el resto de los países, pero también inglesas, españolas e incluso suecas. Sobre las españolas tengo mis reticencias en cuanto a ese género “batiburrillo” que impera en nuestras televisiones, entre comedia costumbrista, drama familiar y tensión sexual no resuelta. Sí, he visto algunas de estas series, incluso me he enganchado, pero hace mucho que no lo hago, por falta de tiempo y por pereza.

el ministerio del tiempo

Luego hay series como Isabel. Para mí es de lo mejor que se ha hecho en mucho tiempo, no sólo en este país, sino en general, sin envidiar en absoluto a otras producciones extranjeras del género histórico. Es tanta la pasión que me ha despertado la serie, que de modo autodidacta estoy estudiando esa parte de la historia y confieso que me tiene fascinada.

Así pues, cuando estrenaron El Ministerio del Tiempo, y vi que coincidían guionistas, equipo e incluso actores, con Isabel, supe que tenía que verla. En España no se suelen hacer series de género así que era una apuesta arriesgada, pero con ese equipo, casi tenía la seguridad de que sería una gran serie. Pero aún así, me ha sorprendido.

El Ministerio del Tiempo es una maravilla. Así, sin más. Es divertida, interesante, graciosa, con un argumento estupendo y además, es didáctica. Y esa parte didáctica, en vez de lastrar la historia, la hace aún más gratificante de ver. De hecho, creo que es una serie que perfectamente se puede ver en familia, porque todos podemos aprender.

Para los pocos que aún se estén perdiendo esta joya, les diré que, aunque el argumento parte de la ciencia ficción (un ministerio secreto, que sólo existe en España, y que, a través de unas puertas, permite a sus funcionarios viajar a ciertos momentos puntuales de la historia para “corregir errores” y permitir que la actualidad sea tal y como la conocemos) pero aunque no seas un enamorado de este género, no te la puedes perder. Porque es mucho más.

Además de un guión bien documentado e ingenioso, los actores son otro punto fuerte de la serie. Rodolfo Sancho es uno de mis actores favoritos y Aura Garrido también me gusta mucho, pero el gran descubrimiento por mi parte ha sido Nacho Fresneda, que simplemente está grandioso en su interpretación de Alonso de Entrerríos. Y qué decir de los secundarios, todos y cada uno de ellos están a la altura de esta gran serie.

Sinceramente os digo que con series así, una está orgullosa de la ficción de su país. Porque podemos hacer ciencia ficción y hacerla así de bien.

Ahora sólo nos queda esperar a que la presión de las redes sociales sea lo suficientemente fuerte para que, pese a la contraprogramación demencial que la serie está sufriendo, renueven por muchas más temporadas y que, por una vez, la calidad se premie.

Porque lo merece. Y mucho.

Machismo de andar por casa

ama de casa

El tema comenzó con una frase, a propósito del estreno de la película basada en la novela 50 sombras de Grey, que tantos artículos, comentarios y noticias generó. Vaya por delante que no me he leído el famoso libro, en primer lugar porque siempre he tenido algo que me apeteciera más leer, y en segundo lugar, porque no creo que me sienta identificada con él. En realidad, tampoco es que se tratara de una frase nueva al referirse a esta saga, pero debió ser que en ese momento me planteé el verdadero significado y me escamó. Leyendo un artículo de un conocido (del que jamás me he planteado que sea machista, ni sexista, ni nada) usó el término “porno para mamás” para referirse a la película. Y yo me pregunto: ¿qué es exactamente “porno para mamás”? ¿es que por el hecho de dar a luz comienzan a cambiarte los gustos sexuales? Para mí este término implica que a las mamás se nos supone un cierto grado de mojigatería y que “aliviamos” nuestros pensamientos más oscuros leyendo según qué tipo de novelas.  En primer lugar, y parafraseando a Blade Runner, he oído conversaciones entre mamás que nunca creerían ni los más osados solteros. Y con toda la naturalidad del mundo. Y como en todo en esta vida, cada una tiene sus gustos, en sexo, en literatura y en calceta, si me apuras. Por otro lado, una novela que ha supuesto un fenómeno tan planetario como “50 sombras de Grey” digo yo que habrá sido leída por solteras, casadas, divorciadas e incluso algún que otro hombre en la intimidad de su hogar.

Aunque me desahogué en twitter respecto a este artículo, no lo pensé más. Pero el sábado por la noche, justo antes de irme a la cama, volví a entrar en twitter (que está claro que es un poco satán para mí) y leí un artículo de la revista Elle (otra revista de la que tampoco se pone en duda su feminismo). Se trataba de una entrevista a una escritora cuya novela erótica, basada en el placer femenino, está recibiendo muy buenas críticas. Me perdonaréis si no os digo el nombre de la escritora en cuestión, pero no me apetece ni siquiera buscarlo, ni menos aún, incluirlo aquí. Pues el caso es que a la buena mujer, titulada y profesional como ella sola, se le preguntaba sobre 50 sombras de Grey y ella, muy ofendida, decía que en primer lugar, eso no era literatura, y en segundo lugar que eran novelas para “amas de casa aburridas“. Ahí ya me encendí. ¿Acaso sabe esta gran escritora/gran profesional lo que un ama de casa, por muy aburrida que esté, le gusta leer? Lo que tengo bastante claro es que yo, aun siendo ama de casa, no leo según qué géneros, más que nada porque no me apetecen, y aun más claro tengo que a ella precisamente no pienso leerla, porque entiendo que ya habrá bastantes intelectuales que la lean y le hagan inmensamente rica. A esta ama de casa la ha perdido como lectora.

Ayer, viendo el programa de El objetivo en la Sexta, y a propósito del Día internacional de la mujer, aprendí el término micromachismo. Se trata de ese machismo comunmente asumido pero no por ello menos ofensivo. Me parece un término de lo más adecuado para estas dos frases que me han indignado. Porque nadie habla de “porno para ejecutivos” o “porno para papás”. Y tampoco nadie habla de novelas para “ingenieros aburridos”.

Porque yo soy madre y ama de casa, y por tanto, estoy en el escalón más bajo de la sociedad. Pero al menos decido qué leo y qué veo.

Imagen: google

The Affair y las ganas de verano

THE AFFAIR

Desde que vi The Affair tengo ganas de verano. Los que me conocéis sabéis lo poco-poquísimo que me gusta el verano, pero tengo que reconocer que ver la serie me ha trastocado. Pero claro, con matices. En realidad tengo ganas de “ese verano”. Un verano con playa cerca, con el fresco suficiente para tener que usar chaqueta por la tarde. Un verano con casa gigante con jardines y piscina… Me iría ahora mismo a vivir en ese verano.


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The Affair season 1 2014

Creo que en mi vida pocas series me han removido por dentro del modo en que lo ha hecho The Affair. Y eso que partía de sentimientos encontrados por lo que había leído sobre ella. Una serie en la que cada episodio se narra desde dos puntos de vista es un arma de doble filo. Por un lado está la curiosidad por ver algo distinto a lo que generalmente se ve en televisión, que suele predominar una narración lineal. Pero también estaba el riesgo de que, ver la historia por duplicado terminara siendo más cansado que interesante. Luego estaban los actores masculinos que protagonizan la serie. No quería empezar una serie hasta que no terminara las que tenía pendientes: The Wire y Fringe, que iba retrasando (la primera por pena de que terminara y la segunda, por pereza). Así que cuando por fin las terminé, me pongo a ver The Affair y resulta que los protagonistas masculinos son precisamente los protagonistas de The Wire y Fringe. Tuve que seguir viéndola.

La verdad es que la serie me atrapó desde el primer instante. Creo que en gran parte, me sentía reflejada en las historias entrecruzadas de los dos protagonistas. Además, la serie te hace plantearte muchas cuestiones sobre tu propia vida, cómo la has creado y cómo, por un juego del destino, todo lo que tú creías seguro se puede desmoronar. No quiero dar demasiados detalles sobre la trama, pero a mí me ha enamorado como pocas lo hicieron antes. Los protagonistas están brillantes en sus respectivos papeles (destaco sobre todo, el papel de la protagonista femenina Ruth Wilson, mágica su interpretación) y los secundarios son tanto o mejores. También, como decía al inicio, el paisaje, las vistas, los lugares, la fotografía, crea una atmósfera hipnótica que lo hace imprescindible en la narración de la historia. El hecho de que  se cuente desde los dos puntos de vista, el de ella y el de él, te hace darte cuenta de hasta qué punto puede cambiar la historia, según la persona que la viva. Sobre todo me gustó cómo él la ve a ella y cómo están cuidados los detalles como la ropa que llevan según sea él o ella la que narra la historia y cómo se perciben las personas según cada cual los siente.

Lo único que me dio algo de pena, por ponerle un pero a la serie, es que ese juego a dos bandas tan interesante del inicio, se transforma en una narración más lineal hacia el final de la temporada. En mi opinión, esto le resta fuerza a la serie. Pero sigue siendo redonda igualmente.

Hay historia que entretienen, e historias que te hacen pensar. The Affair es de las segundas.