Con las series inglesas he encontrado un filón que nunca creí que pudiera encontrar. Ya he comentado alguna vez que para mí las series inglesas eran las series de época tipo Arriba y Abajo (¡que vieja soy!) pero hace tres años, un verano de sequía seriéfila, comencé a ver alguna de ellas y me lleve la mejor sorpresa de muchos años. Ahora le doy una oportunidad a casi todas (sigo teniendo reticencia con las que no son de la época actual) y espero impaciente nuevas temporadas de las que he visto. Esto es un poco complicado, puesto que ocurre un poco con en España y al contrario que en Estados Unidos, que tienen unas fechas muy concretas y que se sabe con meses de antelación en qué momento se estrenará cada episodio. En el caso de las series inglesas, es un poco de incertidumbre porque las estrenan cuando les viene bien, pero ahora, gracias a Netflix, al menos podemos verlas poco tiempo después de su estreno.

Mis series inglesas favoritas son:

  • Luther. Ya os hablé de ella en en el post sobre Netflix pero no puedo hablar de series inglesas sin nombrarla. Luther es un policía peculiar y con un talento innato para resolver casos, aunque sus métodos son algo «diferentes». Me parece maravillosa y adictiva a partes iguales. Además, tiene tal calidad que luego el resto de las que ves a diario desmerecen. Lástima que sus temporadas sean tan cortas.
  • Sherlock. Imposible hablar de series inglesas sin hablar de la mejor. Con esta me ocurrió lo que comentaba al principio, que creí que era de época y no veía momento para verla. Recuerdo que unas navidades, mi marido y yo la vimos por curiosidad y nos enganchó de tal modo que no podíamos dejar de ver un episodio tras otro. Le ocurre lo que a Luther, que sus temporadas son muy cortas y se hace eterno esperar entre temporadas. Pero la espera siempre supera las expectativas.
  • Broadchurch. Mucha intriga, un caso que sucede al inicio de la temporada y que se resuelve al final de la misma y sobre todo, unos actores que llegas a adorar pese a sus peculiaridades. No es apta para todos los estómagos, especialmente teniendo en cuenta la temática de la primera temporada (un niño que desaparece) y quizás peque de ser algo tramposa, pero los protagonistas lo salvan todo.
  • The Missing. Posiblemente la serie más angustiosa de todas las que he visto en los últimos años. Un niño desaparece (sí, otro) y los padres inician una búsqueda enloquecida por el pueblo de Francia en el que estaban de vacaciones. Pasado y presente se mezclan y podemos asistir a los efectos devastadores que un suceso así tiene en las personas que lo sufren. Creo que va a haber segunda parte y confieso que no sé de qué tratará, porque el final de la primera fue bastante cerrado.
  • The Fall. O como ser un actor fantástico y luego hacer una penosa actuación en una saga internacional. Jamie Dornan es el psicópata más fascinante de los últimos años y encima, el placer de reencontrarse con una Gilliam Anderson más británica que la Reina Isabel II. La relación que mantienen ambos termina siendo más adictiva incluso que la historia en sí. En nada tenemos la úl