Anoche tuve una epifanía. Me di cuenta de que echo de menos el blog pero que me da pereza escribir en él. Y comencé a analizar porqué me ocurre esto. Nunca he tenido problemas con pensar temas para escribir (ni el blog ni ideas para futuras novelas) y de hecho, cada noche, antes de acostarme «escribo» mentalmente sobre temas de lo más variopintos. Entonces ¿por qué no llevar a la práctica lo que pienso y actualizar el blog tan a menudo como me apetecería?

Y supe la respuesta: los blogs se han convertido en algo tan «profesional» que tengo la sensación de que, para llegar a ese nivel, el esfuerzo que tengo que hacer es titánico, y al final, prefiero emplear el poco tiempo que tengo en escribir ficción y adelantar trabajo para la nueva novela, que pensar un tema lo suficientemente interesante para los lectores del blog, y que sea lo suficientemente actual para que se molesten en leerlo, que buscar fotos, hacer fotos propias, retocarlas, editarlas, encuadrarlas, que el resultado quede lo suficientemente profesional, pasar el SEO para que el texto no quede relegado al olvido de google tras tanto esfuerzo…

¿Os parece agotador? Yo me canso solo de leerlo.

Así que al final nunca hago nada en el blog y el pobrecito se queda muerto de tristeza, con lo bonito que lo dejó mi marido hace unos meses. Lo más fuerte de todo es que sí publico cosas en las redes sociales y nunca me canso de ellas. ¿La diferencia? Es mucho más sencillo y más rápido. Porque os tengo que hacer una confesión: a mi la inmediatez me engancha como nada en este mundo.

De modo y manera que he tomado una decisión: rebajar las expectativas (propias, seguro, y no sé también tuyas, que has llegado  hasta aquí, leyendo con santa paciencia toda esta parrafada) y actualizar mucho más a menudo.

Por lo tanto, lector pertinaz que estas leyendo todo esto, desde aquí te digo: si te apetece leer lo que opino de lo humano y lo divino, este es tu lugar. Si lo que buscas es un blog que parezca una revista, los hay preciosos, que hacen un trabajo que yo no me veo capaz de reproducir.

Eso sí, a cambio de esta falta de «estética» habrá muchos más pensamientos peregrinos y os hablaré de todo lo que a mi me interesa, que os prometo que es mucho.

¿Nos vemos por aquí?