Me parece muy curioso cuando alguien a quien no conozco (supongo que las personas a las que conozco saben la respuesta), me pregunta cómo he hecho para conseguir las cosas que he conseguido a través del blog. Cuando yo comencé, hace ya una pila de años, escribir un blog era como tener una ONG, lo hacías porque te hacía sentir bien contigo mismo, pero con la seguridad de que no ibas a conseguir nada a cambio.

Así que, reflexionando sobre el tema y poniéndome en plan «abuela Cebolleta» he decidido pensar en cómo eran las cosas al principio de los tiempos.

  • Las marcas nos ignoraban. Para las marcas, directamente no existíamos. No sabían de nuestra existencia y cuando se daban por enteradas, no éramos de su interés. ¿Qué interés podía tener un individuo que desde su casa escribía sobre moda, diciendo lo que pensaba y sin apenas filtro? No suponíamos nada para ellas porque apenas teníamos repercusión. Al fin y al cabo, éramos cuatro gatos los que nos dedicábamos a actualizar un blog (muchas ni sabían lo que era un blog)
  • Derivado de lo anterior, no recibíamos notas de prensa. Recuerdo que una vez me interesé por un abrigo que vi en una revista y pedí información a la marca, explicando que tenía un blog de moda y que quería hablar sobre su prenda. Jamás me respondió. Debió pensar que era una loca. También recuerdo la primera nota de prensa que recibí, de una conocida agencia de comunicación y la ilusión que me hizo. Un día alguien me preguntó porqué recibía notas de prensa si yo no era prensa. Aún no sé bien la respuesta.
  • No había eventos, ni fiestas. ¿Para qué organizar un evento para nosotros, si no éramos nadie? Recuerdo como si fuera hoy la primera invitación que recibí a un evento. Estuve tan nerviosa que dudé si ir o no ir. Al final fui y me alegré mucho porque fue algo sencillo y muy cuidado, aunque tanto la marca que lo organizaba como nosotros éramos bastante novatos. Y esa marca siempre tendrá un hueco en mi memoria por confiar en nosotros cuando nadie lo hacía.
Maybelline 1
  • Los bloggers éramos anónimos. No salíamos en fotos y al no haber eventos a los que acudir ni redes sociales al nivel que existen hoy, éramos unos completos desconocidos. Nadie conocía nuestra cara y en muchos casos, ni dónde vivíamos o si teníamos familia. Cuando yo comencé creo recordar que sólo  había una egoblogger y era una rara avis porque los demás nos dedicábamos simplemente a escribir.
  • No gustábamos a la prensa. Nada, ni un poco. Prensa y bloggers éramos dos mundos aparte y en muchos casos, para la prensa éramos intrusos. Jamás podría haber imaginado que finalmente, muchos periodistas terminarían teniendo su propio blog…
  • Tener un blog de moda no molaba. No era algo de lo que sentirse orgulloso, es más, yo no lo confesé hasta casi dos años después. Éramos unos frikis y eso no era algo que contar a cualquiera sin ver en su mirada que como poco eras un «rarito».
  • Los diseñadores no sabían de nosotros. Ni lo que hacíamos ni quiénes éramos. Recuerdo la primera Fashion Night Out, a la que acudimos varios bloggers y fuimos a visitar la tienda de Josep Font. Nos preguntó el nombre de nuestro blog y al decirle el mío, asintió diciendo que lo conocía. Me emocionó tanto que marcó un antes y un después para mí. Pero por lo general, los diseñadores no nos querían cerca y se negaban a darnos algo de cobertura en sus desfiles o presentaciones. Al fin y al cabo, no éramos prensa y no sabían muy bien a lo que nos dedicábamos.
Josep font 2
  • Eramos una comunidad. Antes de twitter y de facebook, existió la bloggosfera. Era un sitio pequeño y familiar en el que todos nos conocíamos sin conocernos. Cuando abrí el blog, no entendía muy bien cuál era la clave para conseguir visitas. Luego vi que para recibir visitas había que hacerlas. Así que cada mañana, tras publicar mi post, me abría todos los blogs que seguía y comentaba cada nuevo post. Los comentarios terminaban siendo un foro de discusión de la temática del post y esto resultaba muy enriquecedor y servía de estímulo para los posts propios. Hay que pensar que sacábamos información para escribir prácticamente de la nada y el feedback entre nosotros era básico. Además, llegábamos a un nivel de intercambio tal que, en muchos casos, esos bloggers que comentaban y a los que comentabas terminaban siendo una parte muy importante de tu vida, casi como un amigo con el que compartir una afición. De los comentarios pasábamos a los correos y en el mejor de los casos, y tras vencer la vergüenza inicial, a conocernos cara a cara. En el noventa y nueve por ciento de los casos, esos encuentros resultaron todo un éxito y tengo que decir que algunos de mis grandes amigos bloggers son de aquella época. Luego han venido muchos más, pero aquellos tienen un lugar enorme en mi corazón. Al fin y al cabo, compartimos una batalla y eso une más que nada.
Bloggers

Así que, pese a todo, ha sido muy gratificante tener este acceso de locura que supuso crear un blog.

Y si me preguntan cuál es la clave para el éxito de un blog, mi respuesta es clara: Estar. Permanecer. Resistir.

Fotos: Laura Martín (y la última robada a Cristina Piña)