Como el tiempo siempre es mi gran enemigo, soy muy fan de todos los productos cosméticos que me suponen un ahorro de tiempo. Si a eso le unes que soy bastante vaga para según que rituales de belleza, tengo que buscar cosméticos simples que me animen a usarlos.

Uno de mis trucos favoritos en este sentido son los productos que puedo usar mientras me ducho. Para mí son un gran invento y cuando me meto en el ducha parece que estoy en una sala de estética de la cantidad de cosas que soy capaz de usar.

 

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Estos son algunos:

  • Peeling facial: hace unos meses usé un peeling facial en un spa que me encantó. No es químico, sino vegetal, así que mi piel no corre peligro. Lo que hago es dármelo antes de entrar en la ducha y mientras preparo el resto de las cosas, pasa el tiempo de tenerlo puesto. Luego al entrar, me lo quito de la cara con un ligero masaje y me deja la piel muy suave.
  • Jabón facial. Lo tengo siempre en la ducha y cuando termino de ducharme me lo aplico antes de salir. Me he acostumbrado tanto que no entiendo pasar por la ducha sin usarlo.
  • Mascarilla para el pelo. La uso una o dos veces por semana. Me lavo el pelo con el champú y después me la aplico. Suelo buscar fórmulas que no necesiten demasiado tiempo de aplicación para terminar de ducharme y podérmela quitar.
  • Exfoliante corporal. Una vez por semana cambio el jabón por el exfoliante, insistiendo en las zonas más secas. Luego, al salir de la ducha, aplico la hidratante y listo.
  • Depilación. Una de las claras ventajas de usar cuchillas para depilarte es la de tiempo que ganas. Sé que hay muchas enemigas pero yo las he usado siempre y no ha aumentado mi vello ni he tenido mayores problemas. Me estoy planteando una solución más definitiva pero de momento, sigo con las cuchillas.
  • Exfoliante capilar. Una vez por semana cambio el champú normal por uno purificante para limpiar el pelo de los productos que uso. Fue un truco que me dio Guapóloga y que funciona genial para sanear el pelo.

 

Pensaréis que con tantas cosas por hacer tardaré mucho, pero os confieso que he depurado tanto mi técnica que apenas tardo más de lo que tardo en una ducha normal.

Y es que, como dice el refranero español «el tiempo es oro».